El barrio de la Esquerra de l'Eixample, en Barcelona, se ha transformado con una proliferación de locales de 'brunch', 'poke' y franquicias. Sin embargo, la cocina catalana de siempre sigue siendo un referente gracias a varios establecimientos que resisten con éxito esta tendencia. Estos locales ofrecen una variedad de propuestas que van desde bodegas con largas colas hasta tabernas dirigidas por chefs reconocidos.
Entre las opciones más destacadas se encuentra el Bar Gelida, una institución en la esquina de Urgell con Diputació, conocida por sus platos tradicionales como garbanzos con huevo duro o fricandó, a precios muy competitivos. Albert Llopart y su hijo Gerard han mantenido viva esta tradición. Recientemente, en 2024, abrieron Migrat justo enfrente, ofreciendo la misma esencia culinaria con más espacio.
El Bar Dijous, una cooperativa en la calle Consell de Cent, apuesta por la cocina catalana con platos como judías del ganxet y esqueixada de bacalao, bajo la dirección del cocinero Joan Vallès. Por su parte, la Taverna del Clínic, en la calle Rosselló 155, es famosa por sus patatas bravas tubulares y clásicos como el canelón de pato asado, con el chef Toni Simôes al frente desde joven.
Artur Martínez, chef con estrella Michelin por el Aürt, presenta Trü en la calle Còrsega, una taberna informal que reivindica la cocina de territorio con platos como el consomé de tomillo y la tortilla de payés. Los postres de Mar Ibáñez, como el xuixo de crema caliente, son otro de sus atractivos. En Casa Fiero, en la calle Londres 89, los socios del Maleducat de Sant Antoni ofrecen una carta con fideos a la cazuela y carrilleras con garbanzos, en un espacio con un aire retro.
El Glug, en la esquina de Viladomat con París, es fruto de la fusión culinaria entre Beatrice Casella (italiana) e Ivan Garcia (catalán), con propuestas como aceitunas gordal rellenas de pollo asado a la manresana. Fueron reconocidos como mejores cocineros de Catalunya en el Gastronomic Forum Barcelona. En la calle Mallorca, 77 Kilos, liderado por Gerard Cuartero y Sara Di Bari, ofrece una carta de temporada con platillos y croquetas icónicas, en un ambiente discreto y con precios ajustados.
Finalmente, el Pepa Bar a Vins, en la calle Aribau 41, es un espacio con una selección de platillos y vinos, donde la sumiller Camila Espinoza crea una experiencia personalizada. Es un lugar frecuentado por la farándula barcelonesa. El Bar Alegria, con más de un siglo de historia en la calle Comte Borrell 133, es un punto de encuentro para los amantes del vermut, con Tomás Abellán al frente, destacando por su tortilla trufada y su bikini.




