Las 'chicas del oro' del Carmel: Cuatro décadas de convivencia y lucha social

Petra, Juana, Pepa y Marta, de entre 66 y 71 años, defienden un modelo familiar basado en la comunidad, la justicia social y la vida compartida en Barcelona.

Cuatro mujeres mayores sentadas en un sofá acogedor, charlando y riendo en un ambiente doméstico.
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Cuatro mujeres mayores sentadas en un sofá acogedor, charlando y riendo en un ambiente doméstico.

Cuatro amigas, Petra, Juana, Pepa y Marta, conocidas como 'las chicas del Carmel', han compartido techo en Barcelona durante más de 40 años, creando una familia no tradicional basada en la comunidad y los principios progresistas.

La convivencia se inició a principios de los años 80, inspirada en los principios de la teoría de la liberación y el cristianismo primitivo de compartirlo todo. Inicialmente llegaron a ser hasta 13 personas, pero desde 1984, solo ellas cuatro, de entre 66 y 71 años, mantienen el hogar en el ático del barrio del Carmel.

"No fue porque nos resultase muy caro un piso, fue una decisión sobre cómo queremos vivir, queríamos lo todo, y pensábamos que teníamos derecho a formar una familia diferente a la tradicional."

Marta · Conviviente del Carmel
Las cuatro decidieron no tener hijos y tres de ellas mantienen relaciones de pareja con hombres que viven en sus propios domicilios, aplicando el concepto de 'Living Apart Together'. Esta flexibilidad se extiende a las finanzas: ponen los salarios en común, sin hacer balances, utilizando el fondo según las necesidades individuales.

"La injusticia salarial no tiene por qué ser nuestra medida en la vida."

Juana · Conviviente del Carmel
A pesar del apoyo mutuo y el cuidado compartido, la ley no reconoce su convivencia como familia, lo que genera problemas legales, especialmente en temas de herencia. Han tenido que hacer poderes ante notario para decisiones de salud. Además, afrontan el envejecimiento y enfermedades como el Párkinson de Juana, repartiendo los cuidados entre las tres.

"Tendremos que pagar impuestos muchas veces por el hecho de heredar las partes de propiedades de las demás. Si una de nosotras muere, tendremos que pagar impuestos por nuestra propia casa."

Marta · Conviviente del Carmel