El cambio de denominación, que ya se refleja en los rótulos de acceso de la parada, era un reclamo ciudadano que llevaba tiempo sobre la mesa y que desde 2022 estaba incluido en el listado de modificaciones propuesto por la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) para adecuar los nombres de las estaciones a la realidad geográfica.
La importancia de esta nueva nomenclatura radica en la historia del núcleo poblacional de el Congrés i els Indians. El barrio está compuesto por los bloques de pisos levantados durante el franquismo para acoger el XXXV Congreso Eucarístico de 1952 y, por otro lado, por el conjunto de islas de casas de indianos que se enriquecieron en América y construyeron torres cerca del paseo de Maragall.
Según los archivos de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), el proyecto original de la estación, inaugurada en 1959, preveía el nombre de Garcilaso, ya que está ubicada en el cruce con la calle de Puerto Principe. Esta idea se descartó a favor de Viviendas del Congreso, impulsado por el entonces obispo Gregorio Modrego.
La estación entró en funcionamiento como parte del primer tramo de la Línea II, pasando a la L5 en 1970. En 1982 se catalanizó a Congrés. El último cambio se celebró con una fiesta a la que asistieron el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, y la concejala del distrito de Sant Andreu, Marta Villanueva.




