Desde la noche de Reyes, cerca de 200 pisos en el barrio del Baix Guinardó han experimentado más de quince días de apagones que han afectado el agua caliente, las comidas y la calefacción en plena ola de frío. Muchos vecinos han tenido que desconectar electrodomésticos para evitar daños por las continuas bajadas de tensión.
“"Me levanto a medianoche y necesito comprobar si todavía tenemos luz o si se ha ido. Nunca sabes qué hacer. La hora crítica es por la tarde, pero está ocurriendo a cualquier hora."
Una de las principales preocupaciones es la afectación a los ascensores en edificios de hasta nueve plantas, donde vive gente mayor. Maria Magdalena Nin de Cardona, residente en el noveno piso con problemas cardíacos, teme por su seguridad, especialmente por el servicio de teleasistencia. Otros, como la hija de Helena Lamarca, han tenido que buscar alojamiento alternativo para evitar subir escaleras con muletas.
Fuentes de Endesa han admitido las incidencias desde la víspera de Reyes en las 181 viviendas afectadas. A pesar de cambiar el cableado por uno “más robusto”, los cortes continúan debido a fusibles que se funden. La compañía atribuye este problema a un “exceso de consumo” cuya causa aún están investigando.




