La biblioteca se ha consolidado como un espacio de acogida y seguridad para muchos residentes del barrio, incluyendo a personas sin hogar o con problemas de salud mental. Su labor va más allá del préstamo de libros, ofreciendo un lugar gratuito para acceder a información y cargar dispositivos móviles. La responsable, nacida en el Gòtic, destaca que lleva el Raval en el corazón y que trabajar allí es “divertidísimo”.
“"Sí, hemos notado un aumento de las peticiones de certificados, el documento que acredita la fecha en que hiciste el carné de bibliotecas."
El incremento de nuevos usuarios es notable: de 3.405 carnets nuevos en 2024 se pasó a 5.533 el año pasado. Esta cifra supera con creces la media de la red de 41 bibliotecas de Barcelona (1.560). Esta afluencia se debe al trabajo comunitario, los grupos de alfabetización (catalán y castellano) y el boca a boca, ya que usuarios de toda el área metropolitana se desplazan hasta allí.
En cuanto a la lectura, la bibliotecaria subraya la importancia de la emoción en el aprendizaje, citando la neuroeducación. Critica que muchas escuelas e institutos no tengan bibliotecas ni bibliotecarios. Además, lamenta que el Raval sea el único distrito de Barcelona sin biblioteca de distrito, y espera que el proyecto de ampliación, cuyas funciones recaen ahora en La Bonnemaison, se desbloquee pronto.




