El abandono de embarcaciones se agrava en los puertos deportivos catalanes

La falta de relevo generacional y las dificultades económicas de los propietarios disparan el número de naves sin mantenimiento, generando riesgos ambientales y operativos.

Imagen de una embarcación abandonada en un puerto deportivo.
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Imagen de una embarcación abandonada en un puerto deportivo.

El creciente número de barcos abandonados en los puertos deportivos catalanes, especialmente en la costa barcelonesa, genera preocupación por la falta de espacio, el riesgo de contaminación y la lentitud burocrática para su desguace.

La problemática de los barcos abandonados se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para los puertos deportivos catalanes. Este fenómeno, que no dispone de un censo oficial para cuantificar su alcance real, se manifiesta en una triple crisis: la saturación de espacio, el peligro de vertidos contaminantes y una normativa que puede alargar los trámites de desguace hasta dos años.
Cataluña, con cerca de 30.000 amarres, es una de las zonas más afectadas del Mediterráneo. El abandono suele producirse en embarcaciones de recreo de pequeña y mediana eslora, mayoritariamente de pabellón español y francés. Los puertos denuncian que el procedimiento para retirarlas es excesivamente largo y costoso.

"Es como tener un parking en el que varias personas dejan el coche y desaparecen para siempre. Tienes una plaza ocupada sin poder cobrar."

un representante de Marinas de España
Este aumento se atribuye al envejecimiento de los propietarios y de la flota, así como a las dificultades económicas o la falta de relevo generacional. Los propietarios dejan de pagar el amarre y, sin mantenimiento, las naves se deterioran rápidamente, con el riesgo de vertidos de aceite y combustible, daños a las instalaciones portuarias y a otras embarcaciones, e incluso el hundimiento.

"Hay que hacer rondas de vigilancia para controlar esos barcos. Cuando vemos que su línea de flotación está por debajo del agua hay que actuar."

el gerente del Consorci Port de Mataró
La Costa Central, que se extiende desde el Maresme hasta el Garraf, es la zona más afectada, con casos de hasta 30 embarcaciones abandonadas en una sola instalación. Entre 2020 y 2025, Ports de la Generalitat tramitó 68 expedientes de abandono, una cifra que el sector considera muy inferior a la realidad. Sin embargo, la administración ha acelerado los trámites, con ocho nuevos expedientes abiertos durante el primer cuatrimestre de 2026.

"Los puertos dedicamos muchas horas de tramitaciones y asumimos un coste económico muy elevado. Pedimos a la administración que los procesos sean ágiles, y que puedan completarse en seis meses, tanto para garantizar la seguridad del puerto como la operativa de la instalación. Tenemos que encontrar una manera para que este problema no vaya a más."

el presidente de la Associació Catalana de Ports Esportius i Turístics (ACPET)
Para agilizar la situación, algunos puertos proponen condonar parte de la deuda a los propietarios que acepten el desguace de su nave. El coste de un desguace, incluyendo tasas y gestiones, puede superar los 4.500 euros para una embarcación pequeña, además de los miles de euros anuales de amarre impagados.