Fundada en 1880 frente al Mercat de la Llibertat, la tienda comenzó como una alpargatería tradicional. A lo largo de más de un siglo, el negocio se adaptó a los tiempos, destacando su reforma integral en 1929 con motivo de la Exposición Internacional. En 2010, el local incluso participó en iniciativas de arte urbano para decorar su persiana.
“"La decisión responde a motivos familiares y a la falta de ayudas para que los comercios históricos continúen abiertos."
El cierre se produce en un momento crítico para el sector en Barcelona, donde una de cada cinco zapaterías ha desaparecido desde 2019. La presión de los alquileres y el comercio electrónico ya han provocado el fin de otros locales icónicos en Gràcia como la Ferretería Camps o el Forn Santa Clara.




