Tras el cierre del restaurante Gegant, el cocinero Joan Vallès ha trasladado su talento a este establecimiento sencillo donde reinan los sabores históricos. El proyecto, impulsado por socios como Albert y Esteve, mantiene el compromiso social del antiguo Bar Copèrnic, ofreciendo un espacio de encuentro para el barrio con una propuesta gastronómica refinada pero sin lujos innecesarios.
La carta destaca por platos emblemáticos como el capipota, que se ofrece a 8 euros, o la cazuela de cordero guisado por 15 euros. Vallès apuesta por cocciones lentas y técnicas precisas, como el uso de dos cabezas de ajo para grandes tandas de guiso o la ausencia de picada en ciertas recetas para lograr salsas más sedosas.
“"En la cazuela de cordero quería un resultado refinado y brillante, por eso no uso picada, aunque sí la utilizo en el fricandó."
Además de los guisos, el local es conocido por sus macarrones de rostit gratinados al momento y un escabeche de caballa que incorpora jengibre, siguiendo referencias del Llibre de Sent Soví. Para terminar, el flan de la casa es el resultado de diez años de perfeccionamiento de la fórmula.




