La nueva normativa duplica la sanción por orinar en la vía pública, situándola en 750 euros de forma general. Sin embargo, en casos graves como hacerlo cerca de monumentos catalogados o centros infantiles, la multa puede alcanzar los 1.500 euros.
El consumo de alcohol también se persigue con más dureza. Participar en un botellón supondrá multas de hasta 1.500 euros, mientras que organizar rutas de bares masivas podrá costar hasta 3.000 euros a sus promotores.
Los propietarios de perros deberán ahora, de forma obligatoria, verter agua sobre los orines de sus mascotas para garantizar la salubridad. No cumplir con esta nueva obligación conlleva sanciones de hasta 300 euros.
Para asegurar el cobro, especialmente entre los no residentes, la Guardia Urbana utilizará datáfonos para el pago inmediato de las multas. La ordenanza fue aprobada con el consenso de PSC, Junts y ERC.




