La meta es clara: reducir a cero la presencia de estos barcos que permanecen pocas horas en la capital catalana. Para lograrlo, el alcalde ha propuesto un aumento considerable de la tasa turística que se aplica a estos visitantes.
“"El objetivo es reducirlos a cero."
La propuesta incluye un incremento de 3 euros en la tasa turística para los cruceristas de corta estancia a partir de 2027, elevando el coste total a 14 euros por persona. Además, se han iniciado conversaciones con el Gobierno de la Generalitat para explorar la posibilidad de aplicar incrementos adicionales en los próximos años.
Los fondos adicionales recaudados con esta medida se destinarían a financiar los recursos y servicios públicos que los cruceristas utilizan en la ciudad. El alcalde ha subrayado que los cruceros de escala generan un uso intensivo del espacio público sin una contrapartida económica relevante para la economía local.
Para que estos cambios puedan implementarse, el gobierno municipal necesitará obtener un acuerdo político en el plenario municipal para actualizar las ordenanzas fiscales. Posteriormente, será imprescindible el visto bueno de la Generalitat para poder aplicar el recargo municipal a la tasa turística de los cruceros de escala en Barcelona.




