El idilio entre la feria y la ciudad comenzó en 2006, cuando el certamen se trasladó desde Cannes al recinto de Montjuïc. En aquel momento, el mercado aún no conocía el iPhone ni el sistema Android, y el evento se denominaba 3GSM World Congress. Aquella primera edición barcelonesa reunió a 960 expositores y unos 50.000 asistentes.
“"Es un ecosistema que se reúne una vez al año en Barcelona y que explica a todo el mundo qué es lo que pasará los próximos años."
A lo largo de estas dos décadas, el MWC ha evolucionado desde una feria centrada estrictamente en la telefonía hasta convertirse en un escaparate de la inteligencia artificial, el 5G y la realidad virtual. La única interrupción fue en 2020 debido a la pandemia.




