La capital catalana se convertirá en el escenario de una de sus tradiciones más singulares con la celebración del Corpus 2026, que tendrá lugar del 4 al 7 de junio. Esta edición contará con actividades distribuidas en 45 espacios por todos los distritos, consolidando la fiesta como una de las más antiguas y vistosas del calendario barcelonés.
El protagonismo recae este año en el "ou com balla", el elemento tradicional que simula un huevo danzando sobre un chorro de agua en claustros, patios y jardines. Se instalarán alrededor de una veintena de estas composiciones. Paralelamente, se recuperan las alfombras florales, obras efímeras creadas por entidades y colectivos ciudadanos que se extenderán por las calles y espacios públicos. Estas creaciones artísticas serán posteriormente pisadas por los gigantes, las bestias y los bailes populares, uno de los momentos más simbólicos de la celebración.
El programa de este año pone énfasis en la presencia territorial, con actividades que incluyen pasacalles, danzas, jornadas de puertas abiertas, repiques de campanas, exposiciones y charlas, diseñadas para todos los públicos. La fiesta, con más de 700 años de historia y reconocida como Fiesta Patrimonial de Interés Nacional, mantiene su carácter participativo con la implicación de entidades culturales y la ciudadanía.
Como novedades, el Palau de la Virreina acogerá un "ou com balla" y una alfombra floral elaborada por el centro ocupacional Sant Camils y Parcs i Jardins. El alumnado de Arte Floral del Taller d’Oficis Barcelona per la Natura también expondrá su creación en el Ayuntamiento. Además, se han implementado medidas de accesibilidad como una réplica táctil de una alfombra, lengua de signos en la ruta Joan Amades y la creación de cuatro nuevas alfombras para entidades de personas con discapacidad intelectual.
El origen del "ou com balla" se remonta como mínimo al siglo XVII, con registros de la Catedral de Barcelona. La tradición se enmarca en simbologías relacionadas con el agua, los huevos y las flores, conectando con antiguos juegos de agua mediterráneos. Las alfombras florales, con orígenes en decoraciones romanas, utilizan pétalos, flores y otros materiales naturales para crear diseños efímeros que perfumaban las calles durante las procesiones.




