El informe señala que una gran parte de los viajeros intercontinentales con origen o destino en Barcelona utilizan conexiones indirectes debido a la falta de vuelos directos. Según el organismo, la ciudad cuenta con el potencial necesario, incluyendo "demanda, marca y activos globales", para atraer nuevas rutas de largo radio, especialmente hacia Asia, América del Norte y algunas destinaciones de América Latina.
El estudio, elaborado por el Observatorio de la Economía Urbana, sitúa el aeropuerto de Barcelona entre los más bien conectados de Europa y como el quinto con más demanda del continente, y el 22º a nivel mundial. Joan Ramon Rovira, jefe del Gabinete de Estudios Económicos de la Cámara, destaca que la conectividad del aeropuerto supera lo que correspondería a una ciudad que no es capital ni dispone de una aerolínea intercontinental propia. El aeropuerto genera una facturación de 33.689 millones de euros, contribuye con 16.399 millones al PIB catalán y genera cerca de 218.000 puestos de trabajo.
El presidente de la Cámara de Comercio, Josep Santacreu, ha defendido el papel fundamental del turismo como motor de la conectividad y de la economía en general. Santacreu subraya que la conectividad de Barcelona se debe en gran parte a su atractivo turístico y alerta de que la falta de este sector afectaría gravemente a otras actividades económicas. "Si no tuviéramos turismo, muchos otros sectores sufrirían y sufrirían mucho", afirmó.
Rovira corrobora que el turismo es la "base que ha permitido construir este grado elevado de conectividad", facilitando el volumen de pasajeros, la rentabilidad de las rutas y la diversidad de destinos. Además del turismo, otros factores como la investigación, el sector salud, la captación de inversión extranjera y la carga aérea industrial, logística y exportadora también influyen en la conectividad de Barcelona.
El estudio propone una estrategia de futuro centrada en tres objetivos: preservar el turismo como generador de demanda internacional, reforzar las conexiones intercontinentales en mercados con demanda latente e integrar todos los activos complementarios al turismo en la promoción de rutas. Estos objetivos ayudarían a mantener las rutas existentes, reducir la estacionalidad y aumentar la resiliencia urbana.




