La ciudad condal vive días complicados para los alérgicos, con una notable presencia de polen de plátano de sombra, roble, encina y parietaria. Sin embargo, el platanero es el principal causante de las molestias primaverales.
Con 43.212 ejemplares, los plataneros representan el 6,6% del arbolado urbano de Barcelona. Estos árboles, presentes desde hace siglos y símbolo de La Rambla desde 1548, fueron una solución eficaz por su sombra y resistencia a las condiciones urbanas. Actualmente, sin embargo, su floración libera grandes cantidades de polen que causan picazón en ojos, nariz y garganta.
Los distritos del Eixample y Sant Martí son los más afectados, una herencia del Pla Cerdà, cuando el platanero era una especie económica y fácil de plantar. Los días secos y ventosos intensifican el fenómeno, cubriendo calles y balcones con una "lluvia amarilla" y aumentando los síntomas alérgicos entre la población.
“"Los plataneros no son tan útiles ahora como lo fueron en su momento, precisamente por el impacto que tienen en la salud y por la acumulación de polen en las calles, que después hay que limpiar."
La elevada concentración de polen no solo afecta a los alérgicos conocidos, sino que también provoca molestias a personas sin antecedentes. Los síntomas incluyen estornudos, congestión nasal, picazón en la garganta y ojos rojos, conocidos como rinoconjuntivitis alérgica estacional. En casos más severos, puede derivar en complicaciones respiratorias como tos irritativa o asma, que requieren atención médica.
Para minimizar la exposición, los especialistas aconsejan evitar pasear bajo los árboles a primera hora de la mañana y a media tarde, consultar los niveles de polen, mantener las ventanas cerradas en casa y en el coche, y utilizar gafas de sol y mascarilla. Al regresar a casa, se recomienda ducharse, cambiarse de ropa y realizar lavados nasales u oculares. En el interior, es útil limpiar las superficies con frecuencia, no tender la ropa al aire libre y considerar el uso de un purificador con filtro HEPA.




