La propuesta, defendida por figuras como Gerardo Pisarello, busca aglutinar el voto de izquierdas en la ciudad. Aunque inicialmente se especuló con la inclusión del PSC, la formación ha enfriado esta posibilidad para centrarse en un bloque netamente transformador.
Este movimiento estratégico se produce en un momento de transición para el espacio político de Ada Colau, que busca recuperar la iniciativa tras perder la alcaldía. Sin embargo, ERC ya ha manifestado su rechazo a una coalición electoral que suponga renunciar a su propia identidad política.
La unidad es más un recurso táctico que una propuesta política de fondo sin un relato compartido.
Los próximos meses serán clave para determinar si los Comuns logran articular este frente o si deberán afrontar las próximas citas electorales con un perfil propio y diferenciado en el consistorio barcelonés.




