El ligero descenso de las temperaturas de inicio de fin de semana marca la transición entre la segunda y la tercera ola de calor del verano. El plan Procicat, activado el 5 de julio, ha sido desactivado temporalmente por Protección Civil, a la espera de su posible reactivación.
La próxima ola de calor podría registrar temperaturas superiores a las vistas hasta ahora en algunos puntos de Catalunya. Sin embargo, en la costa y en Barcelona, la presencia de nubosidad, polvo del Sáhara en suspensión y humedad ambiental podrían moderar los valores máximos, incrementando la sensación de bochorno.
Una borrasca atlántica influirá en la llegada de aire cálido y húmedo procedente del Sáhara y del Mediterráneo. Esta masa de aire, que cruzará el desierto africano en altura y circulará por el Mediterráneo en superficie, traerá asociada la presencia de polvo sahariano.
Los modelos de previsión indican concentraciones notables de polvo del Sáhara a partir del domingo, 12 de julio, en Barcelona y Catalunya. Este fenómeno cambiará el color del cielo, pasando de los tonos azules habituales a tonalidades más claras o marronáceas.
Aunque predominará el sol, el viento marítimo podría generar nubes bajas en el litoral y prelitoral, acentuando el bochorno. También se esperan nubes altas y medias procedentes del norte de África, y no se descarta alguna gota fangosa durante la semana.
Las temperaturas en altura (1.500 m) podrían alcanzar los 28 grados. En el interior y Ponent de Catalunya se prevén máximas superiores a los 40 grados, mientras que en la costa la brisa marina podría frenar los termómetros. Los días más calurosos se vislumbran entre el jueves, 16, y el viernes, 17 de julio, con posibles superaciones de los 35 grados en Barcelona.
Las noches serán tórridas, complicando el descanso en la ciudad.




