Amigos, familiares, clientes y colegas han llenado la sala para celebrar la trayectoria de Rosa Esteva, una figura cumbre de 85 años que hace cuatro décadas revolucionó la restauración en Barcelona con la apertura de su primer restaurante, Mordisco, y la posterior fundación del Grupo Tragaluz.
El evento, impulsado por su círculo más cercano, ha contado con la participación de reconocidos nombres del mundo gastronómico y cultural. El sumiller Josep Roca, en representación de los hermanos Roca, ha destacado su audacia: "Rosa tiene sus aguijones y cojones", ha glosado, haciendo referencia a su personalidad rompedora.
En 1987, Rosa Maria Esteva dejó atrás el papel de ama de casa para abrir Mordisco, un local que desafió los formalismos tradicionales con una cocina informal pero de calidad y un ambiente estiloso, pensado también para mujeres que quisieran comer solas. Este establecimiento, ubicado en el Eixample, está a punto de celebrar su 40º aniversario.
Junto a su hijo Tomás Tarruella, lideró el Grupo Tragaluz, que llegó a tener 1.200 trabajadores y 26 restaurantes con conceptos diversos como El Japonés, Bar Tomate, Negro o Pez Vela, expandiéndose por todo el territorio español. Desde 2019, el grupo cuenta con Miura Partners como socio principal, aunque Esteva continúa vinculada a los dos restaurantes Mordisco.
A pesar de que un ictus ha afectado su vocalización, su nieta Ale Lacour ha leído unas palabras en su nombre, destacando la importancia de "la estética, la cocina, la imaginación y tirarme al vacío" en su carrera, forjada en décadas donde las mujeres con talento no eran la norma.
La empresaria también ha agradecido al alcalde Collboni, que le ha entregado una placa conmemorativa, por haber cedido el escenario para el homenaje, un acto que ha contado con la presencia de sus hijas Sandra y Carla Tarruella.
El evento ha incluido intervenciones del diseñador Javier Mariscal, que ha elogiado el homenaje en vida, y del viticultor Álvaro Palacios. Josep Roca ha expresado su admiración, afirmando que el éxito de El Celler de Can Roca ha sido posible en parte gracias a la existencia de Esteva, con quien colaboraron en el restaurante Moo del hotel Omm.
La celebración ha culminado con un brindis en el ayuntamiento y una fiesta posterior en las Cuines Santa Caterina, donde se ha recreado la barra del mítico Mordisco.




