Esta iniciativa busca transformar una zona que concentra diversas problemáticas, desde la delincuencia y el turismo masivo hasta la presencia de narcopisos y el sinhogarismo. La meta es que el corazón de la ciudad recupere su vitalidad y que los barceloneses se reconcilien con un espacio que, desde la pandemia, ha sufrido una creciente desafección ciudadana.
El distrito de Ciutat Vella se caracteriza por tener el menor número de árboles en sus calles y plazas, un uso intensivo del espacio público, los porcentajes más altos de población extranjera, una gran afluencia de turistas, las mayores desigualdades sociales y económicas, un parque de viviendas envejecido y las rentas familiares más bajas de la capital catalana.
Las intervenciones previstas serán de carácter
“"muy quirúrgico"
sin grandes obras ni demoliciones espectaculares. El Pacto por Ciutat Vella servirá para dar un sentido global a estas acciones. Los técnicos municipales trabajan en diversos planes para mejorar la seguridad ciudadana, recuperar el comercio de proximidad e impulsar la rehabilitación de viviendas.
Se han definido siete ejes principales de actuación para transformar el centro de Barcelona: la rambla del Raval, la Rambla, la Vía Layetana, el Portal del Ángel, el paseo Juan de Borbón, el parque de la Ciutadella y la zona de Méndez Núñez, Tantarantana y la plaza Pau Vila.




