El plan busca intensificar el control sobre las actividades en el espacio público y el impacto de los locales de música, asegurando que se ajusten a su licencia y vigilando los niveles de ruido de los equipos musicales. La Guardia Urbana también centrará esfuerzos en la venta ambulante y el consumo de alcohol en la vía pública, con posibles desalojos de aglomeraciones.
El consistorio ha tomado medidas adicionales en los últimos meses para mejorar la ordenación de las paradas de taxis y ajustar el servicio de recogida de basuras para minimizar las molestias nocturnas. Asimismo, se restringen las actividades nocturnas con impacto acústico y se ha trabajado para adecuar los niveles de ruido en las actividades diurnas.
Según datos del mapa estratégico del ruido 2022-2027, un 12,42% de la población de Ciutat Vella está expuesta a niveles superiores a 55 dB (A), cifra que supera la media de la ciudad (2,36%). El año pasado, la Guardia Urbana registró 727 denuncias relacionadas con el ruido en la zona de El Born, de las cuales 47 fueron por contaminación acústica directa y 680 por otros motivos como el consumo de alcohol o la venta ambulante.




