La capital catalana se prepara para una cita histórica que contará con una zona para aficionados en Ciutat Vella a partir del 2 de julio. Este espacio gratuito incluirá la única pantalla gigante de la ciudad para seguir la carrera. El consistorio busca que el evento sea una fiesta ciudadana y que el color amarillo inunde las calles y los comercios locales.
“"En Barcelona haremos historia con la salida del Tour. La clave es que todos los barceloneses se lo hagan suyo."
Con una inversión pública de ocho millones de euros, se estima un retorno económico que podría superar los 100 millones de euros, siguiendo la estela de ciudades como Bilbao. Además, el evento servirá para impulsar un programa educativo sobre el uso de la bicicleta destinado tanto a niños como a adultos en las escuelas de la ciudad.




