La ciudad de Barcelona ha experimentado una ola de calor sin precedentes este verano, marcando un nuevo récord histórico. El Observatorio Fabra ha contabilizado 43 jornadas consecutivas con temperaturas máximas superiores a los 30 grados, incluyendo los últimos días de junio.
El mes de julio ha sido el más cálido jamás registrado en la estación meteorológica, con una temperatura media de 28,1 ºC, cuatro grados por encima de la media climática. Este valor supera el récord anterior de julio de 2006.
En términos absolutos, este julio se ha convertido en el segundo mes más cálido jamás observado en el Fabra, solo superado por agosto de 2003. Además, es el segundo mes consecutivo que la temperatura media se sitúa cuatro grados por encima de la media climática.
El 8 de julio se alcanzó la temperatura máxima absoluta de 40,9 ºC en el Observatorio Fabra, superando por primera vez la barrera de los 40 ºC menos de dos años después del récord anterior de 40 ºC registrado el 30 de julio de 2024.
Las precipitaciones durante julio han sido mínimas, con solo 3,2 litros por metro cuadrado recogidos, lo que representa el 11% de la media climática mensual.
Las noches también han sido excepcionalmente cálidas, con un aumento significativo de las noches tórridas (temperaturas mínimas no inferiores a 25 ºC). Los datos del Observatorio del Raval muestran un incremento drástico, pasando de tres noches de este tipo hasta el 23 de julio de 2016 a 28 este año.
Especialistas vinculan este calentamiento nocturno, más pronunciado que el diurno, al cambio climático, al 'factor isla de calor' y a la reducción de la brisa. Estudios recientes apuntan que el calor nocturno es la principal causa de mortalidad relacionada con el calor en Barcelona, especialmente cuando las mínimas superan los 24 ºC durante tres días consecutivos.




