Las aglomeraciones en estaciones como Barcelona-Sants y Sant Vicenç de Calders obligaron a activar el plan Ferrocat de Protección Civil. Muchos viajeros tuvieron que buscar alternativas o resignarse a demoras, incluso para observar el eclipse solar. Por la noche, los Mossos d'Esquadra regularon el acceso a la estación de Tarragona ante la avalancha de pasajeros que regresaban a Barcelona.
En la AP-7, más allá de caravanas matinales por un accidente y retenciones de hasta 30 kilómetros por la tarde, el repunte de tráfico logró esquivar el colapso general. El acceso de la A-7 en Cambrils fue cerrado temporalmente.
Los problemas en la red de Rodalies comenzaron por la mañana con trenes cortos y algunos sin aire acondicionado en dirección a Tarragona. La situación empeoró a primera hora de la tarde en Sants, agravada por una incidencia en la señalización en Castelldefels sobre las 16:30 horas, que provocó demoras superiores a 30 minutos en la R2 Sud y en los Regionales hacia Tarragona y Lleida. Rodalies admitió que solo se habían previsto trenes largos para la R16 hacia Tortosa.
Según datos del Govern, unas 3.600 personas utilizaron los trenes de la R16, el doble de la media habitual, y 1.600 subieron a la R15, un 60% más. Estaciones en la demarcación de Tarragona se vieron desbordadas, requiriendo la intervención de los Mossos d'Esquadra para regular el acceso. En Tarragona ciudad, finalmente todos los pasajeros pudieron embarcar.
Plataformas como Dignitat a les Vies criticaron la falta de un dispositivo especial por parte de la Generalitat para facilitar el transporte ferroviario durante el eclipse. El único cambio en la programación habitual fue un tren nocturno de Tortosa a Barcelona antes de las 22:00 horas. En Sants, algunos trenes sufrieron paradas de casi dos horas por el amontonamiento de pasajeros.
El dispositivo de Trànsit en Tarragona y las Terres de l'Ebre se desarrolló sin incidencias graves, a pesar de momentos de complejidad. El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, señaló las principales retenciones en la confluencia de grandes vías como la AP-7 o la A-2 en Martorell, y la AP-7 en El Vendrell.




