El popular restaurante Casa Pagès, situado en la calle Llibertat, 19 en el corazón de Gràcia, celebra siete décadas de vida desde su fundación en el año 1956. Inicialmente, el local vendía barras de hielo y distribuía bebidas como La Casera y Estrella Damm. El nombre proviene de una familia que tenía una casa de campo en la carretera de la Arrabassada. Durante los años 60, el establecimiento evolucionó, convirtiéndose parcialmente en tocinería y bodega de vino a granel.
La historia del local tuvo un giro inesperado a finales de los años 70 cuando las autoridades lo clausuraron por organizar timbas ilegales de póquer, un hecho que llevó a los propietarios y clientes a pisar el calabozo. En el año 1981, Pedro Barros tomó las riendas del negocio, reabriéndolo en 1982 tras una reforma. Su hijo, Alberto Barros, actual jefe del restaurante, recuerda que el local fue un punto de encuentro para trabajadores y figuras públicas como el expresidente Pasqual Maragall.
“"Mucha gente viene sola a ver quién se encuentra. Tenemos historia, tenemos solera. Somos originales, auténticos, y ofrecemos platos de siempre, como huevos estrellados con jamón o el trinxat de la Cerdanya."
Alberto Barros tomó el control del negocio siendo muy joven, adaptándolo para sobrevivir a diversas crisis económicas, manteniendo la estética idéntica a la de 1982. Recientemente, han incorporado al chef Fernando Cuenca para reforzar el espíritu de los años 80 con la recuperación de los 'esmorzars de forquilla' (desayunos de tenedor). Estos incluyen platos tradicionales como el fricandó, el capipota y las albóndigas, junto a clásicos de la carta como los bocadillos Freud (pollo con queso brie) y Sócrates (lomo con queso y pimientos).




