La iniciativa plantea una gestión integral que abarca desde las playas hasta las aguas territoriales, afectando a unos noventa municipios. Durante el mes de marzo, se realizarán sesiones informativas en puntos clave como Barcelona, Tarragona y las Terres de l'Ebre para recoger propuestas de entidades y ciudadanos.
El plan prioriza la adaptación a los riesgos climáticos y la recuperación de la geomorfología costera. El objetivo es pasar de actuaciones aisladas a una planificación estable que mejore la gobernanza de la costa catalana. Tras el proceso participativo, se espera que el documento final sea aprobado definitivamente en el año 2028.




