La movilización, organizada por la Plataforma Aturem la Guerra, que agrupa a unas cincuenta entidades, ha alzado la voz contra el apoyo al régimen israelí y las posibles consecuencias sociales que el incremento del gasto militar podría tener para los estados europeos.
La marcha ha comenzado en la plaza de la Universitat y ha recorrido la calle de Pelai hasta la plaza de Sant Jaume, donde se ha leído un manifiesto. Durante el trayecto, algunos participantes han exhibido banderas de Palestina y pancartas de rechazo a Israel, acompañadas de cánticos contra el gasto en armamento.
“"Hay que tomarse en serio cómo no depender de los combustibles fósiles para asegurar la independencia energética. También hay que garantizar los derechos palestinos, los derechos humanos y el orden internacional y seguir impulsando que se acabe el apartheid de Israel."
Los organizadores y asistentes también han protestado contra el imperialismo que, según ellos, ha adoptado un expresidente de los Estados Unidos desde que llegó al poder. El manifiesto lo describe como el «impulsor de una política imperialista agresiva, basada en la amenaza, la fuerza y la violencia», que puede llegar a «destruir pueblos y civilizaciones».
La movilización ha puesto un énfasis especial en la situación de Palestina y el Líbano. Entre cánticos y pancartas, se ha denunciado lo que consideran un genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, así como la continuidad de la ocupación y el colonialismo. Se ha criticado la «impunidad con la que actúa Israel» y se ha recordado la grave situación humanitaria en Gaza.




