El plan, que se inicia esta semana, incluye el despliegue de informadores, campañas de sensibilización y folletos informativos, así como un refuerzo de los servicios de mediación e intervención social. La Guardia Urbana y los servicios de inspección también intensificarán su presencia y controles en la zona.
Una de las novedades destacadas es la implicación de los operadores de los establecimientos y locales de ocio nocturno, que desplegarán personal propio como informadores adicionales. Esta iniciativa pionera busca fomentar la corresponsabilidad en la mitigación del ruido nocturno, una reivindicación histórica de los residentes del barrio.
El plan se desarrollará por fases durante los próximos nueve meses. Si no se alcanzan los objetivos prefijados en cada etapa, se introducirán medidas progresivamente más restrictivas, incluyendo posibles reducciones horarias para las actividades nocturnas, de acuerdo con la normativa vigente.
La Guardia Urbana dedicará una atención especial a la zona, con seguimiento sistemático de la vía pública, control de la venta ambulante, consumo de bebidas alcohólicas y desalojo de aglomeraciones. Se reforzarán los controles los jueves, viernes y sábados, en coordinación con los Mossos d'Esquadra y la seguridad privada de los locales.
Estas medidas se enmarcan en el nuevo Plan de reducción del ruido en Ciutat Vella 2024-2027, que identifica seis zonas prioritarias de actuación. El distrito ya ha reforzado la medición de datos con la instalación de 13 nuevos sonómetros, sumando un total de 38 equipos.
Según datos del Mapa Estratégico del Ruido 2022-2027, en Ciutat Vella un 12,42% de la población está expuesta a niveles de ruido superiores a los 55 dB (A), cifra que supera la media de la ciudad (2,36%). El año pasado, la Guardia Urbana abrió 727 denuncias relacionadas con el ruido en El Born.




