El acceso a la vivienda en Catalunya presenta una paradoja financiera: mientras que la cuota mensual de una hipoteca es significativamente inferior a la de un alquiler, la barrera de entrada en forma de ahorros es cada vez más alta. En Barcelona, el pago mensual de un préstamo inmobiliario para un piso de dos habitaciones se sitúa en los 1.116 euros, una cifra que representa un 38% menos que los 1.794 euros que se piden de media por un arrendamiento similar.
Esta diferencia de precios no es exclusiva de la capital. En Lleida, la brecha llega al 45%, siendo la ciudad catalana donde se requieren menos ahorros previos, unos 35.581 euros. Por su parte, en Tarragona hacen falta unos 44.132 euros para acceder a una hipoteca de 477 euros mensuales, mientras que en Girona la cifra de ahorros necesaria sube hasta los 60.374 euros.




