La estación de Sants amaneció con un clima de espera e incertidumbre a primera hora del viernes. Aunque la circulación se recuperó en todas las líneas de Rodalies, esta se inició fuera del horario previsto y con demoras significativas. Los trabajadores indicaron que la normalidad se restablecería de forma progresiva.
La situación generó desconcierto entre los usuarios, que se movían entre andenes buscando trenes que reanudaran la marcha. Algunos convoyes, como uno de la R1 con destino a Arenys de Mar, permanecieron detenidos más de 20 minutos, a pesar de que la salida estaba programada a las 7:30.
“"Tendría que haber más frecuencia de trenes."
Esta reanudación llega tras dos jornadas de servicio interrumpido a raíz del descarrilamiento de un tren de la R4 en Gelida el martes, que causó la muerte de un joven maquinista en prácticas, y el posterior paro de los conductores de Renfe. Los maquinistas acordaron volver al trabajo después de revisar la seguridad de las líneas junto con Adif.
A pesar de ser hora punta, la afluencia de pasajeros en Sants era inusualmente baja, con menos de medio centenar de personas esperando. Esta escasa presencia refleja la poca confianza de los ciudadanos en la normalización inmediata del servicio.
“"Al menos el tiempo en la pantalla va disminuyendo, eso me tranquiliza."




