Esta “revolución anunciada” en el modelo de atención municipal ha supuesto que tres de las principales entidades que gestionaban áreas clave del SAIER durante décadas hayan quedado fuera del servicio. Las entidades afectadas son la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), encargada de la atención inicial; el Centro de Información para Trabajadores Extranjeros (CITE), vinculado a CCOO y responsable de las gestiones de extranjería; y la Asociación de Ayuda Mutua de Inmigrantes en Cataluña (AMIC), vinculada a UGT y centrada en la homologación de títulos.
El cambio responde a la decisión del consistorio, tomada en 2025, de sustituir los tradicionales convenios de colaboración por concursos públicos en la mayoría de las áreas. Las entidades históricas consideran que las condiciones económicas de los nuevos concursos son inasumibles, lo que provocó que al menos dos de los concursos del año pasado quedaran desiertos.
La situación más crítica se vivió a partir del 31 de diciembre, cuando el CITE dejó de operar. Esta entidad atendía aproximadamente a medio millar de personas cada mes. Durante todo el mes de enero, el SAIER solo pudo atender consultas de urgencia, generando un vacío que amenaza con crear un “tapón” cuando el servicio se normalice. Desde el mes de febrero, la entidad FICAT ha asumido los casos urgentes temporalmente.
Fuentes municipales sostienen que el problema se generó porque el CITE rechazó una prórroga del servicio para cubrir el vacío, mientras que fuentes de la entidad niegan rotundamente que se les ofreciera esta opción.
Esta crisis de atención se produce en un momento especialmente delicado debido al anuncio de regularización de medio millón de inmigrantes por parte del Gobierno central. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, anunció que al menos 24.000 personas podrán acogerse a esta medida en la capital catalana, lo que ha duplicado el número de consultas que reciben las asociaciones de extranjería.




