Crítica a la gestión del PSC: “Se creían que Cataluña era un ayuntamiento”

El análisis político cuestiona la capacidad del partido socialista para gobernar la Generalitat tras la crisis de Rodalies y Educación.

Imagen genérica de un andén de tren con figuras borrosas, simbolizando la crisis de Rodalies y la frustración de los usuarios.
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Imagen genérica de un andén de tren con figuras borrosas, simbolizando la crisis de Rodalies y la frustración de los usuarios.

Un reciente artículo de opinión critica duramente la gestión del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) en el Govern, señalando que su incompetencia en crisis como Rodalies demuestra que confunden el país con un municipio.

El autor admite que inicialmente pensó que el PSC se instalaría permanentemente en la Generalitat, citando ejemplos de control municipal duradero como en l'Hospitalet de Llobregat o Cornellà. Argumenta que los socialistas están “adiestrados para gestionar estructuras de poder delegadas y con abundantes presupuestos públicos”.
Esta percepción, sin embargo, ha cambiado. El artículo afirma que el PSC comienza a ser un “bluf” incrementado por su acción de agitación y propaganda. La política, según el texto, no es solo gestión, sino “tomar decisiones, hacerlas cumplir y hacer creer a los funcionarios que deben aplicarlas”.

Hacer creer que gobernar Cataluña es como gobernar un ayuntamiento les puede salir muy caro. Ni un presidente es un alcalde, ni un consejero es un concejal.

La crítica se constata con la “nefasta gestión de la crisis de Rodalies”, los problemas en Educación y la “bomba de relojería” del sector de la Salud. Además, se reprocha al Govern la “desidia” en cuestiones centrales de la nación como la lengua y la cultura, que se ha ganado el adjetivo de imperdonable.
El artículo concluye que la incompetencia mostrada en el drama de Rodalies ha sido el paradigma de gobernar el país como si se gestionara el Área Metropolitana de Barcelona. Se ponen como ejemplos la reacción de figuras como la consejera y la responsable de seguridad, afirmando que han demostrado ser “incompetentes” y “ridículos”.