La confusión reina en las pantallas de la estación de Sants, donde los horarios no siempre coinciden con la realidad, y los informadores no se atreven a ofrecer previsiones exactas. Esta situación, que se repite por cuarto día consecutivo, ha generado una fuerte crispación entre los usuarios.
“"El compañero estaba conduciendo a velocidad normal y le ha salido el aviso de que hay un paso a nivel sin protección y ha bajado la velocidad a 30 km/h, y por eso hoy lo puede explicar y nos hemos enterado por él."
Algunos pasajeros, como Eva, han cuestionado el abuso de cobrar gastos de gestión a los usuarios que intentan cambiar o devolver billetes debido a las afectaciones. Otros, como Lídia, que viaja a Mollet del Vallès, han tenido que recurrir a los directos de radio para obtener información, ya que el personal no les aseguraba la circulación de los trenes.
Paralelamente, la estación de Sants fue escenario de una protesta de maquinistas de Renfe, que alegan miedo y falta de garantías de seguridad tras el deslizamiento de tierra en la línea R1. La protesta se produce después de que el servicio se reanudara el viernes tras un acuerdo entre el Govern y Renfe para una segunda revisión de la red que incluyó a los conductores.
El caos se inició el miércoles con la muerte de un maquinista en prácticas en Gelida (Alt Penedès), lo que forzó una revisión de la red. Ante la nueva situación, el Govern se ha reunido con Renfe y ha exigido la gratuidad del servicio mientras duren las afectaciones, ya que solo la R2 Nord y la R8 circulan con normalidad.




