Según el relato de la afectada, identificada como Laia, el doctor Javier Andrés Cifuentes habría condicionado la atención médica al uso del castellano, una situación que la entidad considera una vulneración grave de derechos fundamentales. La denuncia también señala que el médico incluyó comentarios no médicos y despectivos sobre la paciente en el informe de alta.
“"Si no me habla en español no la atenderé."
Acció Cassandra, impulsada por los abogados Lluís Gibert y Josep Rosell, argumenta que la conducta del doctor no es un simple incidente, sino una posible comisión de delitos de odio por motivo de lengua y denegación discriminatoria de prestaciones sanitarias. La asociación subraya que la actitud del facultativo generó un trato humillante y vejatorio en un momento de máxima vulnerabilidad para la paciente.
La entidad ha solicitado la apertura de diligencias previas contra el doctor Cifuentes y el Hospital Universitari Sagrat Cor para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. También pide que la denuncia sea trasladada a la Fiscalía especial de delitos de odio y discriminación de Barcelona para evaluar la trascendencia penal del caso. Esta acción busca revertir el archivo de procedimientos por catalanofobia y proteger a los catalanohablantes en el acceso a servicios básicos.
“"Paciente molesta porque no soy catalán. Rehúsa hablar en castellano y ser atendida por médico no local."
El informe médico, al que ha tenido acceso el medio El Món, revela que el médico admitió que la paciente pidió ser atendida en catalán, pero se le negó esta posibilidad. Acció Cassandra destaca que el doctor ejerce en Catalunya y entiende el catalán, sugiriendo que la negativa fue una decisión discriminatoria. La denuncia se fundamenta en los artículos 510.2.a y 511 del Código Penal, que tipifican los delitos de odio y la denegación discriminatoria de prestaciones por parte de particulares encargados de servicios públicos.




