La operación policial ha culminado con la detención de siete personas, acusadas de delitos de pertenencia a organización criminal, robos con violencia y fuerza, y tráfico de drogas. Los investigadores han podido acreditar que el grupo operaba con una estructura jerarquizada, con roles definidos para cada acción delictiva, desde la vigilancia previa de los objetivos hasta la ejecución de los asaltos.
Los miembros de la red seleccionaban viviendas en zonas de alto poder adquisitivo y utilizaban vehículos y líneas telefónicas específicas para coordinar sus movimientos. En varios de los robos, los autores utilizaron armas de fuego y cuchillos para intimidar a las víctimas, llegando a maniatarlas para asegurarse el botín.
Durante los siete registros efectuados en Barcelona, L'Hospitalet de Llobregat y Girona, los agentes han intervenido armas de fuego simuladas, joyas, relojes de alta gama, sustancias estupefacientes y documentación relevante para la causa. También se ha localizado simbología vinculada a grupos organizados.




