Estas dos construcciones, situadas en el entorno de Vallvidrera, son testigos de la ingeniería del siglo XIX y de la transformación del paisaje. La Mina Grott, edificada alrededor de 1860, fue concebida para atravesar Collserola y conectar el pantano con Sarrià.
Un historiador ha documentado que la mina albergó el primer tren eléctrico de pasajeros de España entre los años 1908 y 1916. Este servicio formaba parte de un parque de atracciones llamado Lake Valley, que competía con el popular Tibidabo.
Paralelamente, el pantano de Vallvidrera, diseñado por un reconocido arquitecto, se creó con el objetivo de suministrar agua a la creciente villa de Sarrià. Sin embargo, su utilidad fue efímera debido a la falta de continuidad en el servicio, que lo dejó obsoleto rápidamente.
Actualmente, la Mina Grott continúa operativa, transportando agua desde Barcelona hacia Sabadell y Sant Cugat, gracias a una remodelación llevada a cabo durante la década de 1950. Por su parte, el pantano se ha convertido en un importante refugio de biodiversidad y un espacio de tranquilidad, preservando el legado inmaterial de su diseñador para la ciudad.




