La movilidad en el barrio del Raval de Barcelona se vio gravemente afectada el miércoles por la visita del pontífice y un incidente médico inesperado. La expectación ciudadana y un fuerte despliegue policial colapsaron los alrededores de la Parroquia de Sant Agustí, situada en el corazón del barrio. En medio de este caos circulatorio, con calles cortadas, un hombre se desmayó en plena vía pública poco después de la llegada del pontífice.
El incidente, que llamó la atención de numerosos viandantes y curiosos congregados para ver al Papa, obligó a la Guardia Urbana a cortar un tramo de la calle Sant Pau para facilitar la actuación de los equipos de emergencias. Varias unidades del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) atendieron al hombre en el lugar y, a pesar de los pronósticos iniciales, lograron estabilizarlo antes de trasladarlo rápidamente al Hospital Clínic de Barcelona. Su estado actual y evolución son desconocidos.
La visita del pontífice a la Parroquia de Sant Agustí incluyó una reunión con diversas entidades diocesanas como Cáritas, Obinso y Adoratrices. El párroco del templo, Faustin John Mlelwa, fue el maestro de ceremonias de este encuentro. La parroquia fue elegida por su ubicación y por la presencia de otras congregaciones religiosas cercanas, como las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, que gestionan un comedor social en la zona.




