La investigación comenzó a raíz de una denuncia en Valencia, donde la víctima había conocido al sospechoso a través de las redes sociales. El detenido accedía a los domicilios de las mujeres, presuntamente, para robar joyas.
La policía cree que el detenido habría cometido hechos similares en Valencia, Alicante, Madrid y Barcelona, utilizando el mismo 'modus operandi': el 'love bombing', una técnica que consiste en desconcertar a la víctima con atención y afecto para crear dependencia emocional.
El sospechoso se hacía pasar por profesionales de sectores como médico, policía o terapeuta para generar seguridad. Una vez ganada su confianza, accedía a los domicilios y aprovechaba cualquier distracción para sustraer joyas.
Se calcula que el detenido habría causado un perjuicio económico a, como mínimo, cinco víctimas, todas mujeres de entre sesenta y setenta años, durante 2025 y 2026.
El presunto autor, que tenía siete reclamaciones judiciales por hechos similares y ya había estado en prisión hasta 2024, fue arrestado en Barcelona y posteriormente pasó a disposición judicial.




