Los hechos se remontan al 18 de octubre de 2019, en el marco de las protestas secesionistas en la plaza Urquinaona de Barcelona, convocadas por la plataforma Tsunami Democràtic. Uno de los agentes sufrió un traumatismo craneoencefálico tras el impacto de un adoquín en su casco, que lo dejó inconsciente y requirió ingreso en la UCI. El otro agente sufrió una fractura grave en el brazo, también a causa del impacto de un objeto contundente.
Los recursos se han presentado ante la sala de lo contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional, después de que el Ministerio del Interior desestimara en febrero la petición de reconocimiento como víctimas de terrorismo. La dirección general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo argumentó que no se había acreditado la naturaleza terrorista de los hechos ni su autoría.
Los abogados de los agentes sostienen que tanto el fiscal como el juez del caso Tsunami, así como la Guardia Civil en sus informes, sí apreciaron indicios de terrorismo en los acontecimientos. La violencia de aquellos días provocó también importantes destrozos en el mobiliario urbano del centro de Barcelona.
“"Era tal la cantidad de personas hostiles que no daba tiempo a repeler a tanta gente. Creo que lo que ellos querían ese día era ver a algún policía muerto."
Según testimonios de los propios agentes, los manifestantes lanzaron adoquines, piedras, bolas metálicas de petanca, bengalas, cócteles molotov, ácido y material metálico contra los efectivos policiales.




