El organismo supervisor señala que esta situación, conocida técnicamente como "sobreesfuerzo", es especialmente pronunciada en la capital catalana, situándola entre las ciudades con las cifras más elevadas del Estado, solo superada por Sevilla y Málaga. Este fenómeno se ve agravado por la presencia de apartamentos turísticos, que representan un 22,2% de los pisos en zonas turísticas de Barcelona.
Las dificultades de acceso a la vivienda no se limitan al mercado de alquiler. Según el informe, una familia barcelonesa necesitaría nueve años de renta neta para comprar un piso en la ciudad, un esfuerzo que se reduce un 20% si la compra se realiza en el área metropolitana.
El documento también pone de manifiesto las dificultades de los jóvenes para emanciparse, evidenciado por un incremento del 61% en las donaciones de viviendas de padres a hijos desde 2019, con un total de 35.000 transmisiones el año pasado. Además, las donaciones monetarias se han triplicado, alcanzando los 5.500 millones de euros en 2025.
Para una pareja joven, el coste del alquiler en Barcelona supone el 47% de sus ingresos netos, cifra que baja al 40% en el área metropolitana. En caso de compra, la renta neta equivalente sería de 12,3 años, solo superada por Madrid y Málaga.
El Banco de España lamenta la baja construcción de nuevas viviendas, insuficiente para cubrir la demanda real. Estima que en el área de Barcelona hay potencial para construir hasta 120.000 unidades, mientras que a nivel estatal el déficit acumulado se estima en 750.000.




