La entidad, que cumplirá 50 años el próximo año, facilita talleres y busca vías de financiación para los creadores a cambio de una pequeña cuota. El director del centro, Diego Tampanelli, defiende las residencias de dos años como herramienta para generar un impacto social real en el entorno local.
“"Para que el arte tenga un impacto, sobre todo en un barrio como este, consideramos que es muy importante una duración considerable de la estancia."
Proyectos como Mover las piedras de María Elisa Gómez o la coral comunitaria de Morgana Sánchez Mancuso ejemplifican la diversidad del centro. La selección de residentes prioriza a personas en situación de vulnerabilidad, consolidando a L'Hospitalet como alternativa cultural frente a los precios de Barcelona.




