Cerca de la Fachada de la Pasión, un espacio poco conocido de la Sagrada Familia alberga un pequeño huerto. Este rincón verde, prácticamente invisible excepto desde un balcón de la fachada, se inspira en una breve referencia del Evangelio de Juan, que describe un huerto con un sepulcro nuevo donde fue enterrado Jesús.
La idea de representar este lugar, donde la vegetación parece reconquistar una antigua cantera, estaba contemplada en las instrucciones de Gaudí. Aunque no se detalló si debía ser un huerto real, cuando el frontón de la Pasión estuvo terminado hace una década, se decidió acondicionar este espacio como un jardín auténtico.
El muro que rodea este jardín está esculpido para parecer una cantera, con grandes bloques de piedra que muestran las marcas del cincel y las cuñas utilizadas para extraerlos. El acceso a este recinto, para su mantenimiento, se realiza a través de un laberinto de puertas y escaleras fuera de las zonas visitables de la basílica.
“"Para ocasiones muy especiales, no descartan los responsables del templo que pueda ser un lugar para la introspección y el rezo."
Este espacio, que evoca la simbología de la resurrección y la naturaleza retomando un lugar histórico, se mantiene fuera del alcance de los visitantes, preservando su intimidad y su carácter simbólico.




