La comunidad educativa denuncia la precariedad de las instalaciones, que actualmente dependen de seis cabinas de sanitarios químicos situadas en la entrada. El origen del problema es el colapso de un colector general que da servicio a la manzana entre las calles Siurana, Thous y la avenida Mare de Déu de Montserrat.
“"Es una pena que un edificio tan bonito se esté degradando poco a poco. Nos falta inversión en mantenimiento."
Desde el Consorcio de Educación de Barcelona han señalado que la solución definitiva implica una intervención de envergadura en la vía pública. Mientras tanto, el alumnado debe acudir a clase con botellas de agua propias y el comedor utiliza material desechable para paliar la falta de suministro en las cocinas.
Las familias y la AFA critican que el edificio, de más de 70 años, sufre problemas estructurales crónicos como filtraciones en la cubierta y falta de climatización. Aunque el Consorcio garantiza la reforma, todavía no hay una fecha prevista para que el agua vuelva a los grifos del instituto.




