El incidente comenzó el 5 de marzo, cuando el colector general se colapsó, inundando el patio y el sótano con aguas residuales. Desde entonces, la comunidad educativa depende de baños químicos y agua embotellada, mientras el ascensor permanece inhabilitado por la inundación del foso.
El Consorcio de Educación de Barcelona ha informado de que la solución definitiva requiere abrir una zanja en la calle para desatascar el sistema desde el exterior. Aunque aseguran estar trabajando intensamente, las familias y la dirección critican la lentitud de la respuesta administrativa.
“"No se trata solo de reparar un atasco, es necesaria una intervención integral, planificada y con un calendario claro."
La dirección denuncia que el centro sufre problemas estructurales graves desde hace años, incluyendo filtraciones y falta de mantenimiento en las fachadas, que el Consorcio no ha abordado de forma efectiva hasta la fecha.




