La movilización, bajo el lema “Rompamos cadenas, rompamos estigmas”, puso el acento en la necesidad de luchar contra la discriminación social que sufren las personas con diagnósticos de salud mental y reforzar las redes de apoyo comunitario.
Uno de los miembros de la comisión organizadora, Javi Jareño, destacó la importancia de la visibilidad personal: “El estigma solo se rompe cuando das la cara, cuando explicas lo que te ha pasado a tu entorno, a la familia o a tu mundo laboral”. Subrayó que las personas con problemas de salud mental “forman parte de él y aportan mucho. No queremos nada para nosotros, pero nada sin nosotros”.
Durante la jornada, también se expresaron críticas contra la sobremedicación, con consignas como “Más jamón y pan, y menos diazepam“, y se denunciaron los recortes en recursos y subvenciones destinadas a la salud mental. La organización insistió en la importancia de “hacer red”.
La marcha incluyó talleres, actuaciones y música en directo. Como novedad, se presentó la performance “El entierro del último loco”, una acción simbólica para cuestionar estereotipos y promover una mirada más respetuosa e inclusiva hacia los trastornos mentales.
Entidades como la Federació VEUS, la Associació Emilia, la Associació Sociocultural Matissos, la Associació Sociocultural Nikosia y ActivaMent Catalunya Associació apoyaron la iniciativa.




