Las entidades firmantes, incluyendo Hostaleria de Lleida y la Cambra de Comerç de Girona, señalan que Cataluña observa desde la grada los Juegos Olímpicos de Invierno en las Dolomitas (Italia), tras haber desestimado propuestas ganadoras para el 2026 y el 2030. La candidatura Barcelona-Pirineus 2026 se diluyó hasta que la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la desestimó definitivamente.
El texto subraya la “contradicción” en el trato. Mientras que se aprobaron grandes eventos como los Juegos del 92, la Copa América de vela o el Mundial 2030 sin referéndum, la propuesta para el Pirineo (2030) se sometió a una consulta que nunca se celebró. Esto demuestra que “cuando el centro es el Pirineo todo parece más discutible, más frágil, más prescindible”.
Aplicar el máximo nivel de rigor, de freno y de exigencia a territorios con realidades tan diferentes no es prudencia: es desigualdad.
Las asociaciones lamentan que la verdadera tragedia no es la pérdida de los Juegos, sino la falta de un proyecto territorial claro y ambicioso para el Pirineo. Mientras que Barcelona y la costa necesitan gestión y regulación, el Pirineo necesita “proyección, inversión, relato y oportunidades” para competir en igualdad de condiciones.
El documento concluye que se debe dejar de gestionar el Pirineo como una “postal” y que su desarrollo es una responsabilidad colectiva del país. Hacen un llamamiento a rechazar los populismos que “gritan contra el centralismo mientras consolidan, con sus decisiones, el mismo abandono”.




