El pódcast catalán L'Arrabassada, creado por Marc Lesan, Oriol Lapeira e Iñaki Sola, tres amigos de Nou Barris nacidos en 2000, ha ganado recientemente un Premi Crit al mejor proyecto de entretenimiento. El proyecto nació hace tres años con el objetivo de cambiar sus hábitos lingüísticos y dejar de hablar en castellano entre ellos, tras veinte años. Han producido más de 70 episodios, recorriendo diferentes puntos de los Països Catalans.
El discurso de recogida del galardón, con un contundente "Puta Espanya, Puta PSC i Visca els Països Catalans", se hizo viral en las redes. Los autores admiten que lo prepararon el mismo día de la gala, sin esperar ganar, y defienden su "incendiaria" intervención, argumentando que muchos otros discursos expresaban ideas similares, pero con menos "vulgaridad". Conscientes de que su posicionamiento puede cerrarles puertas, especialmente en los medios públicos como el 3Cat, abordan la situación política actual con duras críticas, recordando momentos como la batalla de Urquinaona.
Critican que la televisión pública premie a influenciadores que hacen contenido en castellano y se muestran escépticos ante la pérdida de identidad de Barcelona. También cuestionan la situación de su barrio, Nou Barris, y la pérdida de fuerza del movimiento independentista en la calle. La crítica, afirman, es una forma de vida y una manera de hacer reflexionar a su generación.
Los creadores explican que se conocen desde la escuela en La Prosperitat y que, a pesar de venir de familias catalanoparlantes, hablaban en castellano entre ellos, reflejando la realidad sociolingüística de Nou Barris. El cambio a hablar exclusivamente en catalán fue un proceso consciente e inicialmente vergonzoso, vinculado a la politización dentro de la izquierda independentista y a la necesidad de coherencia con su proyecto.
El pódcast, que se define como "desde Nou Barris para todos los Països Catalans", refleja su visión de hermandad territorial, con episodios grabados en Mallorca, el País Valencià y la Catalunya Nord. La movilidad del proyecto, autogestionado y con equipo propio, les permite actuar en todas partes.
La "radicalidad verbal" del pódcast es tanto una forma de ser como un recurso para decir las cosas "sin filtros", algo que echan en falta en el panorama audiovisual catalán, a menudo demasiado "políticamente correcto". La autofinanciación les permite mantener esta libertad, diferenciándolos de otras propuestas.
Consideran "imposible" que el formato de L'Arrabassada se emita en TV3, citando el caso de La Sotana como ejemplo de éxito fuera de los medios públicos. Aun así, no descartan colaboraciones individuales. Señalan que Cataluña está "construida sobre tabúes" y que intentan abordar temas incómodos, desde la derecha hasta la izquierda, a pesar de simpatizar con la izquierda independentista.
Critican la "censura del PSC" y la "censura del propio espacio" dentro de la izquierda independentista, que puede limitar debates. El tema de la inmigración es uno de los grandes tabúes, que reconocen que les cuesta abordar, pero que consideran necesario tratar con perspectiva, sin caer en el populismo. También señalan la dependencia del modelo económico catalán del turismo y la carne de cerdo.
Sobre su discurso viral, explican que querían señalar "culpables" de la situación del país, más allá de las luchas sectoriales como la de la vivienda, y critican que Cataluña esté "atada a un estado que nos explota" y a un modelo turístico que "empobrece y nos españoliza".
Aunque el discurso les puede haber cerrado "la puerta a volver a subir al atril", no esperaban nada de los medios públicos. Mencionan que una marca de cerveza conocida nunca les ha ofrecido colaboración, a pesar de tener suficientes seguidores, y que han oído comentarios sobre estar "vetados".
El discurso "Puta Espanya, Puta PSC" fue una decisión improvisada pero meditada, buscando romper con la "pacificación socialista" y mantener viva la "llama" independentista. Consideran que la tensión social y las ganas de lucha de épocas anteriores, como el 1 de octubre, se han diluido por la "pacificación socialista" y la gestión de los partidos independentistas.
Expresan decepción con las políticas de los gobiernos progresistas y con las fuerzas independentistas por no haber avanzado hacia la separación de España. Critican al PSC por apuntalar un modelo económico y social que consideran neoliberal y por no conseguir "nada" a pesar del pactismo.
La "folklorización de la catalanidad" se refiere a la reducción del catalán a expresiones folclóricas o a la contratación de creadores que hacen contenido principalmente en castellano para medios públicos, algo que consideran "insultante" y que no normaliza la lengua.
Reconocen haber sufrido "catalanofobia" con comentarios como "háblame en cristiano", una realidad que afecta a muchos creadores en catalán. Sobre Barcelona, expresan pesimismo respecto a la pérdida de la esencia catalana, la banalización del paisaje y la presencia lingüística, agravada por la pérdida del tejido social y asociativo.
Sobre Nou Barris, atribuyen la poca presencia del catalán a cuestiones históricas y demográficas, la construcción del barrio para acoger el éxodo rural y la falta de espacios donde utilizar el catalán fuera del ámbito educativo, así como la visión del catalán como una "imposición" o algo "de élites".




