Las entidades agrarias catalanas y el Govern de la Generalitat han escenificado este martes su unidad contra las propuestas de la Comisión Europea para el marco financiero plurianual 2028-2034, que plantean cambios significativos en la Política Agraria Común (PAC). El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha enumerado las discrepancias en un acto celebrado en la sede del departamento, mostrándose en desacuerdo con "los recortes, la eliminación de los dos pilares y una recentralización de las competencias" propuestas.
Los líderes de las principales organizaciones agrarias del país han apoyado a Ordeig, expresando su preocupación por la supervivencia de muchas explotaciones catalanas. Joan Carles Massot, presidente nacional de los Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC), ha criticado lo que considera un patrón recurrente en los presupuestos europeos, donde los mensajes iniciales se desvirtúan durante las negociaciones. Según Massot, se está perdiendo el foco de Bruselas en la soberanía alimentaria europea, un aspecto fundamental de la PAC.
En una línea similar, la coordinadora nacional de Unió de Pagesos, Raquel Serrat, ha lamentado que la reducción de recursos de la PAC se acompaña de un endurecimiento de las exigencias ambientales y sociales. Serrat ha advertido que, sin un presupuesto adecuado, la paganía familiar será la más perjudicada. Ramon Sarroca, presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña (FCAC), ha señalado que la pérdida de peso político de la agricultura en las negociaciones en Bruselas es una de las causas de estos recortes.
El conseller Ordeig ha defendido el modelo de dos pilares de la PAC, que incluye el apoyo a la renta agraria y el desarrollo rural, como clave para no diluir los objetivos del programa. Además de la distribución de recursos, las partes han expresado su crítica a una posible "recentralización" de las decisiones agrarias, argumentando que la proximidad de las administraciones territoriales al tejido productivo es esencial.
Ordeig ha subrayado la importancia de mantener la autonomía, la flexibilidad y un criterio de regionalización en las políticas agrarias, ya que las necesidades no son las mismas en todo el territorio. Serrat ha coincidido, advirtiendo que la centralización de decisiones podría no cubrir adecuadamente las necesidades de la paganía catalana.
Las organizaciones agrarias también han reivindicado los recursos de la PAC como elemento clave para mitigar los riesgos derivados de la entrada en vigor del tratado con el Mercosur. Serrat ha recordado la "inferioridad de condiciones" de los agricultores catalanes frente a ciertos segmentos alimentarios internacionales, mientras que Massot ha reiterado la oposición de las entidades a la apertura de fronteras comerciales y ha destacado el papel determinante de la PAC para compensar las explotaciones afectadas por la nueva importación alimentaria.




