La paremiología catalana, basada en estudios de Víctor Pàmies y el Termcat, revela una profunda aversión hacia las mujeres. Estas frases, transmitidas de generación en generación, a menudo comparan a la mujer con el ganado o promueven su control estricto por parte del marido.
Ejemplos como A la dona i a la cabra, corda llarga o la consideración de las mujeres como mal bestiar ilustran este desprecio. Algunos dichos incluso llegan a normalizar la violencia, mencionando el uso de bastones, o vinculan el valor de una mujer únicamente a su capacidad económica o estética.
Expertas como Teresa Espinal señalan que expresiones como el sexo débil o el uso de mal de dones para referirse a enfermedades venéreas siguen presentes. Este análisis lingüístico permite entender el origen de muchos prejuicios que el movimiento feminista busca erradicar este 8 de marzo.




