Tras reabrir hace poco más de dos años gracias a la inversión del grupo de restauración Banco de Boquerones, el establecimiento no ha podido superar las dificultades económicas. Los responsables atribuyen el cierre al "cambio de era" y a la creciente dificultad para mantener negocios históricos.
A pesar del esfuerzo y la inversión realizada, la situación financiera no ha mejorado. El nuevo proyecto intentaba evocar la época dorada bajo la dirección de la empresaria Rosa Gil, que cerró en 2015. Sin embargo, la falta de relevo generacional de clientes y la reticencia de algunos barceloneses y turistas a adentrarse en el barrio han dificultado su supervivencia.
“"No queremos echarle la culpa al barrio, preferimos echársela al cambio de era que estamos viviendo, aguantar un negocio histórico es cada vez más difícil. Nosotros lo hemos intentado y no lo hemos logrado pero nos queda un recuerdo imborrable y el deseo de que alguien recoja el testigo."
Fuentes del sector señalan que muchos ciudadanos evitan el centro para sus ágapes y que a los turistas de cierto poder adquisitivo se les aconseja precaución en el Raval. El establecimiento, que contó con una plantilla de 11 personas, recibió el apoyo de figuras como el alcalde Collboni, quien llevó al presidente Pedro Sánchez en 2024.
Casa Leopoldo, abierto originalmente en 1936 y popularizado por Rosa Gil como punto de encuentro literario, ha vivido diversas etapas e intentos de recuperación desde su cierre en 2015. Los intentos previos incluyen un proyecto de tapas con Rafa Peña y una breve etapa como restaurante chino de menús económicos.
El grupo Banco de Boquerones, conocido por otros establecimientos como Casa Ràfols o Casa Lolea, apostó por recuperar la receta tradicional y elementos decorativos originales, actualizando el interiorismo. A pesar de un homenaje a Rosa Gil el pasado junio, el proyecto no ha logrado arraigar en el nuevo contexto del barrio.




