Ubicado en el barrio de Sant Gervasi, el establecimiento abrió sus puertas hace dos años con una propuesta que busca actualizar el recetario catalán. Marcel Pons, chef del local, explica que tras años de formación y trabajo por cuenta ajena, decidió emprender junto a su hermano. La inversión necesaria para adecuar el local y cumplir con las normativas vigentes supuso un gran esfuerzo económico inicial.
“"Mi padre puso gran parte del dinero y no es lo mismo devolvérselo con 80 años que con 70, que aun los puede disfrutar."
Solo en las obras de adecuación se invirtieron 300.000 euros, una cifra que habría sido superior si el padre de los fundadores, constructor de profesión, no se hubiera encargado de los trabajos. El restaurante, que emplea a dos personas en cocina y tiene un aforo de 49 personas, ya ha logrado amortizar más de la mitad de la inversión, siguiendo la senda de rentabilidad prevista para los primeros cinco años.




