El ruido urbano, un "asesino invisible" que causa miles de muertes prematuras en Europa

La contaminación acústica, a menudo subestimada en la planificación urbana, provoca 16.600 muertes anuales y 72.000 hospitalizaciones en el continente.

Medidor de decibelios en un entorno urbano ruidoso
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Medidor de decibelios en un entorno urbano ruidoso

La contaminación acústica, a menudo percibida como una simple molestia, es una grave amenaza para la salud pública, causando miles de muertes prematuras y hospitalizaciones en Europa cada año.

Vivir cerca de zonas de ocio o arterias de tráfico expone a los ciudadanos a niveles de ruido que superan los límites aceptables, incluso en espacios diseñados para el descanso como los parques urbanos. Esta realidad pone de manifiesto la falta de consideración de la contaminación acústica en los planeamientos urbanísticos hasta hace poco tiempo.

"Este parque, en Esplugues, es un ejemplo claro de que hay que planificar las ciudades teniendo en cuenta la contaminación acústica."

un responsable de evaluación de la contaminación acústica de la Generalitat
Un ejemplo claro se encuentra en un parque de Esplugues, donde se registran más de 60 decibelios en una mañana laborable, superando con creces los 50 decibelios recomendados para una zona tranquila. La proximidad a vías rápidas como la B-30 contribuye significativamente a estos niveles elevados.
Las medidas para mitigar el ruido incluyen la gestión del tráfico, reduciendo su volumen o velocidad, y la instalación de pantallas acústicas o barreras verdes perimetrales. Estas soluciones son cruciales para transformar espacios ruidosos en zonas de reposo efectivas.
La Agencia Europea del Medio Ambiente estima que la contaminación acústica es responsable de 16.600 muertes prematuras y 72.000 hospitalizaciones anuales en Europa. Además, afecta la calidad de vida de millones de personas, provocando molestias a 32 millones y trastornos del sueño a 13 millones.

"Los ciudadanos que viven cerca de lugares con mucho tráfico, o están expuestos a altos niveles de ruido, tienen un aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, así que pueden tener más enfermedades cardiovasculares, por ejemplo."

un experto en contaminación acústica
Los efectos sobre la salud son numerosos y graves, incluyendo estrés, irritabilidad, depresión, dolor crónico, disminución auditiva, trastornos del sueño y enfermedades cardiovasculares. En los niños, puede afectar el aprendizaje, la memoria y la atención, y se investiga su posible relación con enfermedades más graves como el cáncer.
En Barcelona, las muertes prematuras atribuibles a la contaminación acústica y atmosférica superan las 1.200, según datos de ISGlobal. Esta correlación se debe a que el tráfico es un factor común en ambas formas de contaminación. Reducir y mejorar la gestión del transporte no solo salvaría vidas y mejoraría la salud, sino que también contribuiría a combatir la crisis climática y a aumentar la resiliencia urbana.
Investigadores y expertos reunidos en el congreso Acusticat en Barcelona reclaman una gestión integral de estos problemas. La reducción del tráfico mejora simultáneamente la calidad del aire y los niveles de ruido. A pesar de que muchas ciudades europeas tienen zonas verdes ruidosas, es fundamental una planificación urbana que integre la reducción de la contaminación acústica desde su origen.

"El problema es que las ciudades ya te las encuentras hechas, mal planificadas, y actuar es casi imposible. Así que lo mejor es un trabajo integral: reducir el tráfico, hacer barreras verdes, conectar los lugares sin zonas tranquilas para que el acceso a áreas con buenos resultados acústicos sea más abierto a todos los ciudadanos..."

un investigador del Grupo de estudio sobre la contaminación acústica en Europa
Las nuevas planificaciones urbanísticas deben incorporar seriamente la consideración del ruido. Iniciativas como las superillas de Barcelona han demostrado resultados positivos, como la disminución de 3,5 decibelios en la media de ruido diurno en la superilla de Sant Antoni. Sin embargo, la complejidad de la gestión del ruido nocturno, influido por el ocio, subraya la necesidad de actuaciones integrales y continuas.